La juramentación del presidente Luis Abinader como máximo dirigente del oficialista Partido Revolucionario Moderno (PRM), ocurrida el domingo, abre un nuevo ciclo en la organización y genera cuestionamientos entre sectores de la oposición, que ven una concentración de poder en el gobernante.
El diputado del PLD Gustavo Sánchez consideró que las decisiones adoptadas desde la cúpula debilitan la democracia interna: 'cuando las decisiones se toman por encima de la estructura partidaria, esa unidad es ficticia'. Desde el PRD, Ramón Raposo dijo que el mandatario debería concentrarse en responder a la ciudadanía, citando inseguridad, electricidad y servicios básicos.
En el oficialismo, los legisladores María Ortiz y Roberto Fulcar defendieron la elección. Fulcar aseguró que el PRM está 'monolíticamente unido' y que Abinader no permitirá que se usen funciones públicas para impulsar candidaturas.
Abinader fue juramentado presidente del PRM para el período 2026-2030 tras ser escogido el 9 de agosto mediante una plancha de consenso; sustituye a José Ignacio Paliza y Juan Garrigó Mejía asumió la Secretaría General. Al asumir, el mandatario afirmó que no impondrá candidatura ni designará un heredero político.
Contexto
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